RECLAMO
En el umbral de la noche
está tu voz que me reclama
y el bullicio de los niños que han venido.
Arriba yo
la máquina de escribir
los lápices perforando muros de cartulina
el arlequín de palidez mortal
las fotos de los muertos más amados
la maqueta de una ciudad en ruinas.
Llego sacudiéndome los fantasmas
adheridos a la frente
como un perro mojado
y me entrego
a la taza de café
a las mariposas engendradas en el papel
a los autos que circulan por la avenida del comedor.
Es bueno verme en medio de las cosas
es bueno dejar que el tiempo ruede así
sencillo como las migas de pan destinadas al olvido
transparente como el agua del vaso
que contiene las rosas.
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